lunes, 18 de octubre de 2010

El altar de Zeus (Pérgamo)


Es la obra maestra de la arquitectura helenística en Pérgamo (Asia Menor). Se trata de un altar en honor a Zeus, que fue mandado construir por Eumenes II Sóter en el siglo II a.C. concretamente entre los años 164 y 156 a.C. Podemos encontrar su réplica en el Museo de Berlín.


 En el altar había un patio para hacer ofrendas donde se quemaba incienso y se hacían libaciones en honor de los dioses. Los animales eran sacrificados delante de la escalera y los pedazos reservados a los dioses se quemaban después en el altar. 

Es la obra más importante de la ciudad de Pérgamo, y se levanta en la parte más alta de la ciudad. Es el mayor altar con frisos de la antigüedad, teniendo forma de una gran sala rectangular rodeada de pórticos interiores y exteriores de columnata jónica, con dos alas laterales que se adelantan para enmarcar la escalinata de acceso.

  Es una composición monumental tanto como por la escala del friso exterior (casi 120 metros de longitud y 2,30 de altura) como por el elevado número de personajes (de tamaño superior al natural) que supera la centena.

El friso en la parte baja del edificio supone una gran novedad al incrementarse la sensación de grandeza debido a la proximidad del espectador. De esta manera representa la lucha entre los dioses y los gigantes (Gigantonomaquia), que en realidad alude a las victorias de los griegos sobre los bárbaros. 
La sensación de movimiento y la intensidad de la acción alcanzan un este relieve su mejor expresión, lográndose gracias a la diversidad de posturas de los personajes y a la exageración del gesto.



  Es importante la tensión del que muestran las musculaturas de los cuerpos masculinos y el movimiento de los cuerpos femeninos. En cierta forma los ropajes recuerdan a Fidias, aunque la vestimenta no esta subordinada al cuerpo que cubre.
La expresión de angustia y dolor de los gigantes que son vencidos por los dioses, así como el denominado "horror vacui" (horror al vacío), refuerza la idea barroquizante.

                                                                 

                                                        




                                                                                                                              Frieda Ratiu 2ºC




martes, 5 de octubre de 2010

Composición sobre el Partenón

EL PARTENÓN

 Perteneciente al período clásico del siglo V a.C. del arte y la arquitectura Griega, el Partenón es el edificio más importante de la acrópolis Ateniense, creado por Ictinios y Calicrates, bajo la supervisión de Fideas que tuvo un importante papel en la decoración escultórica.





En la segunda fotografía se aprecia una vista general del Partenón. De plante rectangular y cubierta adintelada con techo a dos aguas, este edificio está construido en mármol rosado. Es un templo períptero, anfipróstilo y octástilo (con ocho columnas en cada pórtico), funcionando las columnas como soportes. Su estructura es la siguiente: 
Subiendo el estereobato y estilobato se accede al pórtico o pronaos, habitación que da paso a los naos o cella y finalmente detrás de naos esta el opistodomo o sala del tesoro, en el Partenón tambien llamada sala de las vírgenes. 

La naos está rodeada por dos filas de diez columnas en órden dórico dispuestas en forma de U. En la naos se alberga la estatua crielefantina de la diosa Palas Atenea. 
Siendo una obra de estilo dórico, las columnas carecen de basa y su fuste está recorrido en sentido longitudinal por estrías, unidas a arista viva. Hacia el centro del fuste se produce un leve ensanchamiento o éntasis, mediante el cual los arquitectos trataron de corregir los efectos de proporción que acusaría el ojo humano a la vista del edificio. Por el mismo motivo, las columnas aparecen levemente inclinadas hacia el interior.
En el opistodomo o sala de las vírgenes se guarda el tesoro y las ofrendas de la diosa. Esta sala tenía en el centro cuatro columnas de órden jónico y un friso corrido que narraba la precesión de las panateneas menores.

En  la fachada del templo, de órden dórico encontramos el arquitrabe, el friso y la cornisa, además de las ocho columnas de órden dórico que sujetan el frontón.
  
  El friso esta compuesto por trilifos y metopas, en las cuales se narran mediante altorrelieves cuatro batallas importantes: la Gigantomaquía en el frente oriental, la Amazomaquía en el frente occidental, la Guerra de Troya en el costado septentrional y la Centauromaquía en el costado meridional.
En el frontón se halla el tímpano en el cual es narrado el nacimiento de la diosa Atenea de la cabeza de Zeus, mediante un altorrelieve.
En el exterior del templo hay también esculpido un friso corrido de órden jónico que rodea el edificio, narrando la procesión de las panateneas mayores. La decoración escultórica es obra del gran artista Fideas. Toda la decoración escultórica del templo fue policromada, dándole una imagen más viva al templo. 

El Partenón de Palas Atenea, tuvo en principio la función de albergar la estatua de la diosa, pero a lo largo de la historia  fue utilizado también como mezquita o polvorín.
Estaba situado en la parte más alta de la acrópolis de Atenas, que era la parte más alta de la ciudad y donde se encontraban los principales lugares de culto. Rodeando el Partenón habían otros edificios como el templo de Ateneaa Niké, el Erekteion, el teatro de Dionisio y los Propileos. En la acrópolis se realizaba cada año una procesión llamada la procesión de las panateneas.Durante ésta las vírgenes que habían cuidado de la estatua de la diosa durante todo el año le entregaban en una ceremonia o ritual sagrado el peplo (manto) que le habían creado a la estatua. Durante la procesión el pueblo traía ofrendas y sacrificios a la diosa.  Todo ello es un trasunto de la propia polis ateniense y de sus valores cívicos, de su organización y de sus costumbres. El friso de la cella es símbolo, por tanto, de la propia ciudad de Atenas y pretende demostrar su supremacía en el mundo helénico.


  La simbología del Partenón es enormemente amplia y, al mismo tiempo, muy clara. De una parte, el mismo templo, como lugar de culto de Atenea, viene a simbolizar a la propia diosa, sobre todo en su consideración de divinidad protectora por antonomasia de la polis ateniense. Por esta razón, la cella acogía una colosal escultura de 11 metros la diosa, hoy perdida, pero de la que aún se conserva el basamento que la sostenía.
 El Partenón es la obra arquitectónica más destacada del Arte Griego. No tiene punto de comparación con ninguna otra obra, pero de tener que compararla con alguna, la única que estaría a su altura sería el Partenón de Agripa de la arquitectura Romana.
En la misma Acrópolis ateniense podemos apreciar las diferencias entre el Partenón y el templo de Atenea Niké que tiene menores dimensiones, es de órden jónico, es anfipróstilo y tetrástilo, de un friso corrido y sin tímpano decorado en el frontón. A diferencia del Partenón, sólo albergaba tesoros y no estatuas. 
Finalmente, quiero destacar la importancia de este edificio, el Partenón, dado que es uno de los templos más perfectos de la arquitectura clásica griega y tuvo una gran repercusión en el arte posterior, inspirando a los artistas neoclásicos posteriores. 


Templo de Atenea Niké
                                                                                                                         Frieda Ratiu 2º C

lunes, 4 de octubre de 2010

Composición sobre la Pintura Rupestre en el Paleolítico Superior

Como repaso de la Pintura Rupestre del Paleolítico superior, volveré a hablar sobre el "Bisonte" de Altamira, más detalladamente, obra de la Prehistoria, que se encuentra en la escuela Franco-Cantábrica, en las Cuevas de Altamira ( Santander ).

Análisis

En la fotografía, identifico la imagen de un bisonte acurrucado. Está pintada al fresco sobre la pared de una cueva, aprovechando la humedad ya existente.

Sobre los elementos formales se puede comentar que la linea continua de color negro que forma el contorno del animal, fue pintada con carbón, como un primer esbozo. Luego este contorno fue rellenado con pigmento de color aplicado con ayuda de un pincel o mediante la técnica del tamponado. Los colores utilizados dominantemente ocres además del negro son el beige y el rojo. Estos son aplicados en mayor medida en las zonas en las que se quiere dar un mayor volumen. En la imagen se aprecia su carácter naturalista realista, puesto que se notan las cuatro extremidades del animal. Pero no se trata de una escena. Los colores son planos. Hay que destacar en la perspectiva el desinterés por el espacio y la profundidad. Es una composición con una distribución sencilla, ya que solo hay una figura, muy característico de la zona Franco-Cantábrica.
Sobre los elementos no formales, debo destacar que la forma de expresión es bastante naturalista pero poco idealizada. La anatomía del bisonte es bastante correcta y proporcional.


 Comentario

 Como resultado de las características descritas en el apartado anterior, esta obra se puede clasificar como perteneciente al arte Prehistórico, más concretamente al Paleolítico Superior, en la zona de las cuevas franco-cantábricas. Se trata del famoso "Bisonte" de la Cueva de Altamira. Debido a su gran antigüedad se desconoce su autor, aunque se piensa que fue el hombre prehistórico el que lo creó en una especie de rito mágico-religioso, para obtener buena caza. En esta imagen podemos observar como el bisonte está acurrucado y podría deducir que el autor de esta pintura rupestre intentaba conseguir una presa igual a la que pintó, considerando ese dibujo una especie de rito que atraía a las presas.

Comparando esta obra con una de la Pintura de los Abrigos Levantinos del Epipaleolítico, la función de estas pinturas no está muy clara, pero según varias interpretaciones, podría realmente tratarse de los rituales mágico-religiosos antes mencionados. 

A diferencia de la pintura Paleolítica, la pintura Epipaleolítica de la zona Levantina, no tiene linea de contorno, sino que tan solo se trata de manchas de color, bastante mas esquemáticas y simbólicas. Aunque en estas pinturas ya hay rasgos de movimiento de las figuras, pero aún persiste el desinterés por la profundidad y el espacio.

En la pintura Epipaleolítica de la zona Levantina ya se empiezan a representar personas, aún así de forma muy esquemática, mientras que en la pintura Paleolítica de la zona franco-cantábrica eran bastante escasas ya que no se representaban enteros, sino que alguna parte del cuerpo humano se le atribuía al animal, como en la imagen de debajo.

 Por último, quiero añadir la importancia de esta obra, puesto que supone un gran tesoro debido a su antigüedad y conservación a lo largo del tiempo. Nos acerca un poco más al hombre del pasado, ayudándonos a entender su perspectiva de ver el mundo y entender la vida.
 
    





                      Frieda Ratiu 2º C


miércoles, 29 de septiembre de 2010

La Pintura Egipcia.

" Nefertari jugando al ajedrez "


 La pintura es otra de las grandes manifestaciones del arte egipcio. La más notable es la pintura mural, aunque también nos encontramos la de los relieves y los bultos redondos. 

Esta escena nos muestra a la reina Nefertari jugando al ajedrez. Pertenece al Imperio Nuevo y se trata de un relieve mural localizado en la tumba de Nefertari, esposa del faraón Ramsés II, en el Valle de las Reinas (Tebas, Egipto). Correspondiente a la XIX Dinastía, se fecha en el siglo XIII a.C. (hacia 1265 a. C.).  No se trata de una escena lúdica, sino ritual: significa que la reina está recobrando la vida, de la que el ajedrez es también símbolo.
Empleaban el muro para pintar. Le ponían una capa de yeso normalmente, para alisarlo. Después utilizaban pigmentos mezclados, clara de huevo y goma arábiga para conseguir pintura al temple. Realizaban sus pinturas al fresco, es decir, antes de que el muro se secara, cuando aun estaba fresco.

Pintaban dioses, faraones y sus vidas o escenas de la vida cotidiana, lo que nos muestra el profundo amor que Egipto siente por la naturaleza. Al principio, para delimitar el contorno con precisión de dichas pinturas, empleaban una línea de color y rellenaban el espacio que quedaba con un color plano y homogéneo. Existe una cierta preferencia por los colores cálidos: el rojo y el amarillo. No daban importancia al volumen de la figura y no era la profundidad lo que buscaban, sino jerarquización social, por lo tanto, la pintura es plana. Como en la escultura, el pintor egipcio coloca dos puntos de vista de la misma figura. Pitaban el torso de perfil y sin embargo los ojos los pintaban de frente.

Esta segunda pintura, pertenece también al Imperio Nuevo. Esta en la Tumba de Nakht-Tebas.  

El Imperio Nuevo nos ofrece magníficas pinturas y bajorrelieves que decoran las tumbas y altos dignatarios de Tebas, Menfis y Ajnaton. 

Las formas se van estilizando, aumenta la impresión de movimiento y la minuciosidad descriptiva en vestidos y peinados. A la vez los colores se han enriquecido y ya no existe el pigmento en una capa opaca plana, sino que las medias tintas crean gradaciones tonales suaves.

Los principales restos pictóricos los encontramos en la XVIII Dinastía , sobre todo en las tumbas de que abrieron en el Valle de los Reyes y de las Reinas.

Como las pinturas de la Tumba de Nakt que muestran figuras femeninas de ágil y suelto esbozo, estando toda la obra dotada de un importante dinamismo y movimiento. Otras escenas interesantes son las de caza y trabajo agrícola que se desarrollan en frisos. 


Una de las pinturas mas interesantes son las de la Tumba de la Reina Nefertari, como he mostrado al principio, donde si nos fijamos, el colorido alcanza sus cotas mas altas.

Por lo tanto, la pintura mural, es además una manifestación artística de gran valor, teniendo en cuenta su carácter  de documento Histórico valiosísimo que no permite conocer cómo pudo ser la vida cortesana en el Egipto del Imperio Nuevo.





lunes, 27 de septiembre de 2010

Arquitectura egipcia. Tercer ejercicio.

" La pirámide escalonada de Sakkara "

 Esta pirámide fue construida durante el Imperio Antiguo para el faraón Zoser (2.700 a.C.). Fue construida durante la III Dinastía y forma parte de un complejo funerario construido por Imhothep, que esta rodeado por una muralla de dos kilómetros de longitud y diez metros de altura, que encierra además salas  ceremoniales, almacenes y tumbas de diferentes clases. 



Imhotep es el primer arquitecto egipcio que usa regularmente la piedra tallada como material de construcción. ala ser mas duradera y permitir dar dimensiones colosales a las obras. 
El recinto posee catorce puertas falsas y tan solo una verdadera, accediéndose a través de ella por un pasadizo procesional, hasta una sala de columnas en forma de haces  de caña cubierta. Se trata de la Sala Hipóstila. 

 

La nave central de la Sala Hipóstila es más alta que las laterales, lo que permite la abertura de pequeños vanos para la entrada de la luz natural. En su lado sur hay un gran patio donde el faraón celebraba las fiestas rituales.
La pirámide se inicia con una mastaba de planta cuadrada a la que se da posteriormente  forma alargada y se le superponen cuatro escalones, para finalmente agrandarla en los lados norte y sur, y así superponerle dos escalones más. El aspecto  final es un rectángulo de 121 por 109 metros y por 60 de alto.





 






A la tumba del faraón se llegaba en principio atravesando una galería en pendiente, que partía del templo funerario y desembocaba en el pozo funerario. La rampa se inutiliza con el tiempo y se sustituye por un corredor sinuoso. La decoración interior se realiza mediante placas de fayenda azul.
 

Escultura egipcia. Segundo ejercicio análisis

" La Tríada de Mikerinos " 

  Esta clase de escultura del arte egipcio, hecha a altorrelieve nos muestra al faraón Mikerinos junto a la diosa Hator y la divinidad del nomo de Cinópolis. Pertenece a la época del Imperio Antiguo, a la IV Dinastía. Ha sido esculpido en piedra (granito) y lo podemos localizar en el museo del Cairo.



 Sus principales características son que ha sido esculpida para ser vista de frente. Razón por la que atras estan inacabadas, a propósito, ya que se ponian contra las paredes. También hay que tener en cuenta que siguen la ley de frontalidad. Es decir, la linea de los hombros es paralela a la de las caderas, lo que le da rigidez a la figura y falta de movimiento.  Aún teniendo un pie adelantado, no muestra movimiento, ya que en el rostro de cada una de las esculturas predomina el hieratismo. La inexpresividad de las caras y la forma de tener los brazos rigidos pegados al tronco, con los puños cerrados le da mas estatismo a la figura. 
Sus cuerpos son resultados de la suma de formas geométricas y el resultado es muy poco anatomico. Estan esculpidos de forma somera, sin ser muy detallistas. Además llevan un canon concreto en la proporción, que consiste en los 18 puños. 
Cada uno aparece con sus respectivos complementos al cargo que tienen. Las faldas y las coronas, que nos muestran a que Imperio pertenecen.
Otra escultura relacionada es la de Mikerinos con su esposa, que le rodea con los brazos. Se trata de un bulto redondo esculpido en granito negro que sigue las mismas características y leyes de frontalidad que la Tríada de Mikerinos.




" La paleta de Narmer "
     
    Las primeras manifestaciones escultóricas del arte egipcio aparecen en las paletas decoradas con relieves que contenían ungüentos o sustancias para el embellecimiento personal. En algunas se narra simbólicamente la unificación del Alto y del Bajo Egipto. La más célebre de ellas es la de Narmer.
Se trata de una paleta de 63 cm de altura tallada en pizarra y esculpida por las dos caras con escenas del reinado de Narmer durante la I Dinastía.
En una de sus caras podemos ver a Narmer con una corona blanca ( del Alto Egipto) que esta empuñando un maza, mientras pisa a los enemigos de debajo, vencidos. Tiene al prisionero Uash (rey Delta) arrodillado, siendo él el vencedor, Rey Horus.

La segunda cara muestra a la diosa Hathor, a Narmer con la corona del Bajo Egipto y la armonía y la unión de las tierras.

El hueco que vemos en la paleta servía para poner los ungüentos.








sábado, 25 de septiembre de 2010

Culto al enterramiento. "La procesión funeraria en la tumba de Hery"


Procesión funeraria


La procesión funeraria suele representar los ritos funerarios tras la muerte del difunto: la preparación del cuerpo, su traslado a la necrópolis y, en algunos casos, su llegada al Más Allá. Los episodios representados en la procesión son generalmente estandarizados y repetitivos. La narración completa de la procesión, combinando datos de diferentes tumbas, consta de 13 episodios que comienzan cuando el cuerpo del difunto es trasladado desde el lugar en el cual ha sido preparado, continuando con el transporte del cortejo fúnebre por el río y finalizando con el enterramiento del cuerpo.

Registro Medio: la purificación del cuerpo y el traslado en barca

Varios fragmentos de relieve hallados en la excavación del exterior de la tumba y otros en el suelo del pasillo contienen parte de la escena que representa a las plañideras. La escena muestra a un grupo de mujeres sentadas en fila llevándose una de sus manos a la cabeza en señal de lamento. El episodio consiste en la despedida del difunto desde el lugar donde ha sido embalsamado. A continuación, se realizaba el traslado del ataúd en barca a través del río o de un canal. El cuerpo, en un ataúd antropomorfo, según la moda de la época, es transportado en la barca que encabeza la procesión, acompañado de sacerdotes y de dos mujeres que representan a Isis y Neftis, aquellas que cuidaron del cuerpo de Osiris y que actúan también como principales plañideras.

                                              

Una vez que las barcas han tomado tierra, el ataúd del difunto es colocado sobre un trineo tirado por bueyes. Ésta será la parte de la procesión funeraria que adquirirá mayor importancia dentro de la iconografía funeraria de las tumbas privadas, sobre todo durante la dinastía XVIII y la época ramésida. En este periodo se observa un amplio desarrollo de la representación del transporte del ataúd y del cortejo fúnebre que le acompaña.

El tekenu da comienzo a la escena del tercer y último registro. Dos hombres arrastran un trineo, sobre el que se representa una figura tapada con una especie de manto que deja ver su rostro. La función del tekenu dentro del ritual funerario hoy es desconocida, y son numerosas las interpretaciones de la misma, algunas vinculadas al sacrificio ritual de animales o de personas. No obstante, no existen testimonios, ni escritos, ni arqueológicos, que lo demuestren. Las últimas hipótesis parecen apuntar a que aquellas partes del cuerpo que no eran depositadas en los vasos canopos durante el embalsamamiento eran guardadas en lo que se llamaba “tekenu”, e incluidas en el equipamiento funerario del difunto junto al resto de las vísceras. Juntos tenían el objetivo de descansar en la necrópolis, quizá cerca de la tumba del difunto, y por ello adquiría un valor importante dentro de la procesión.  


El arrastre del ataúd hacia la tumba es uno de los temas más repetidos durante un amplio periodo de tiempo y, aunque el esquema es muy parecido en todas las épocas, evolucionan determinados aspectos estilísticos. Desgraciadamente, en la tumba de Hery no se ha conservado la parte de la escena que incluía el ataúd, pero sí el séquito que lo acompaña. Un grupo de hombres tiran de la soga que arrastra el ataúd, mientras otros hombres y mujeres levantan los brazos mostrando su tristeza. 


Al frente de la procesión, un par de bueyes ayudan en el arrastre hasta llegar al lugar donde el séquito es recibido por los bailarines muu. Un fragmento del relato de Sinuhé describe el desarrollo de un enterramiento en Egipto en la dinastía XII: “Una procesión ha sido organizada para ti el día de tu entierro. La caja es de oro y la máscara de lapislázuli, el cielo (estará representado) sobre ti cuando estés en una capilla portátil y bueyes llevándote y cantores al frente. La danza muu será realizada a la puerta de tu tumba” (Sinuhé B187-193).


 

                                                                                                               Frieda Ratiu 2º C