miércoles, 29 de septiembre de 2010

La Pintura Egipcia.

" Nefertari jugando al ajedrez "


 La pintura es otra de las grandes manifestaciones del arte egipcio. La más notable es la pintura mural, aunque también nos encontramos la de los relieves y los bultos redondos. 

Esta escena nos muestra a la reina Nefertari jugando al ajedrez. Pertenece al Imperio Nuevo y se trata de un relieve mural localizado en la tumba de Nefertari, esposa del faraón Ramsés II, en el Valle de las Reinas (Tebas, Egipto). Correspondiente a la XIX Dinastía, se fecha en el siglo XIII a.C. (hacia 1265 a. C.).  No se trata de una escena lúdica, sino ritual: significa que la reina está recobrando la vida, de la que el ajedrez es también símbolo.
Empleaban el muro para pintar. Le ponían una capa de yeso normalmente, para alisarlo. Después utilizaban pigmentos mezclados, clara de huevo y goma arábiga para conseguir pintura al temple. Realizaban sus pinturas al fresco, es decir, antes de que el muro se secara, cuando aun estaba fresco.

Pintaban dioses, faraones y sus vidas o escenas de la vida cotidiana, lo que nos muestra el profundo amor que Egipto siente por la naturaleza. Al principio, para delimitar el contorno con precisión de dichas pinturas, empleaban una línea de color y rellenaban el espacio que quedaba con un color plano y homogéneo. Existe una cierta preferencia por los colores cálidos: el rojo y el amarillo. No daban importancia al volumen de la figura y no era la profundidad lo que buscaban, sino jerarquización social, por lo tanto, la pintura es plana. Como en la escultura, el pintor egipcio coloca dos puntos de vista de la misma figura. Pitaban el torso de perfil y sin embargo los ojos los pintaban de frente.

Esta segunda pintura, pertenece también al Imperio Nuevo. Esta en la Tumba de Nakht-Tebas.  

El Imperio Nuevo nos ofrece magníficas pinturas y bajorrelieves que decoran las tumbas y altos dignatarios de Tebas, Menfis y Ajnaton. 

Las formas se van estilizando, aumenta la impresión de movimiento y la minuciosidad descriptiva en vestidos y peinados. A la vez los colores se han enriquecido y ya no existe el pigmento en una capa opaca plana, sino que las medias tintas crean gradaciones tonales suaves.

Los principales restos pictóricos los encontramos en la XVIII Dinastía , sobre todo en las tumbas de que abrieron en el Valle de los Reyes y de las Reinas.

Como las pinturas de la Tumba de Nakt que muestran figuras femeninas de ágil y suelto esbozo, estando toda la obra dotada de un importante dinamismo y movimiento. Otras escenas interesantes son las de caza y trabajo agrícola que se desarrollan en frisos. 


Una de las pinturas mas interesantes son las de la Tumba de la Reina Nefertari, como he mostrado al principio, donde si nos fijamos, el colorido alcanza sus cotas mas altas.

Por lo tanto, la pintura mural, es además una manifestación artística de gran valor, teniendo en cuenta su carácter  de documento Histórico valiosísimo que no permite conocer cómo pudo ser la vida cortesana en el Egipto del Imperio Nuevo.





lunes, 27 de septiembre de 2010

Arquitectura egipcia. Tercer ejercicio.

" La pirámide escalonada de Sakkara "

 Esta pirámide fue construida durante el Imperio Antiguo para el faraón Zoser (2.700 a.C.). Fue construida durante la III Dinastía y forma parte de un complejo funerario construido por Imhothep, que esta rodeado por una muralla de dos kilómetros de longitud y diez metros de altura, que encierra además salas  ceremoniales, almacenes y tumbas de diferentes clases. 



Imhotep es el primer arquitecto egipcio que usa regularmente la piedra tallada como material de construcción. ala ser mas duradera y permitir dar dimensiones colosales a las obras. 
El recinto posee catorce puertas falsas y tan solo una verdadera, accediéndose a través de ella por un pasadizo procesional, hasta una sala de columnas en forma de haces  de caña cubierta. Se trata de la Sala Hipóstila. 

 

La nave central de la Sala Hipóstila es más alta que las laterales, lo que permite la abertura de pequeños vanos para la entrada de la luz natural. En su lado sur hay un gran patio donde el faraón celebraba las fiestas rituales.
La pirámide se inicia con una mastaba de planta cuadrada a la que se da posteriormente  forma alargada y se le superponen cuatro escalones, para finalmente agrandarla en los lados norte y sur, y así superponerle dos escalones más. El aspecto  final es un rectángulo de 121 por 109 metros y por 60 de alto.





 






A la tumba del faraón se llegaba en principio atravesando una galería en pendiente, que partía del templo funerario y desembocaba en el pozo funerario. La rampa se inutiliza con el tiempo y se sustituye por un corredor sinuoso. La decoración interior se realiza mediante placas de fayenda azul.
 

Escultura egipcia. Segundo ejercicio análisis

" La Tríada de Mikerinos " 

  Esta clase de escultura del arte egipcio, hecha a altorrelieve nos muestra al faraón Mikerinos junto a la diosa Hator y la divinidad del nomo de Cinópolis. Pertenece a la época del Imperio Antiguo, a la IV Dinastía. Ha sido esculpido en piedra (granito) y lo podemos localizar en el museo del Cairo.



 Sus principales características son que ha sido esculpida para ser vista de frente. Razón por la que atras estan inacabadas, a propósito, ya que se ponian contra las paredes. También hay que tener en cuenta que siguen la ley de frontalidad. Es decir, la linea de los hombros es paralela a la de las caderas, lo que le da rigidez a la figura y falta de movimiento.  Aún teniendo un pie adelantado, no muestra movimiento, ya que en el rostro de cada una de las esculturas predomina el hieratismo. La inexpresividad de las caras y la forma de tener los brazos rigidos pegados al tronco, con los puños cerrados le da mas estatismo a la figura. 
Sus cuerpos son resultados de la suma de formas geométricas y el resultado es muy poco anatomico. Estan esculpidos de forma somera, sin ser muy detallistas. Además llevan un canon concreto en la proporción, que consiste en los 18 puños. 
Cada uno aparece con sus respectivos complementos al cargo que tienen. Las faldas y las coronas, que nos muestran a que Imperio pertenecen.
Otra escultura relacionada es la de Mikerinos con su esposa, que le rodea con los brazos. Se trata de un bulto redondo esculpido en granito negro que sigue las mismas características y leyes de frontalidad que la Tríada de Mikerinos.




" La paleta de Narmer "
     
    Las primeras manifestaciones escultóricas del arte egipcio aparecen en las paletas decoradas con relieves que contenían ungüentos o sustancias para el embellecimiento personal. En algunas se narra simbólicamente la unificación del Alto y del Bajo Egipto. La más célebre de ellas es la de Narmer.
Se trata de una paleta de 63 cm de altura tallada en pizarra y esculpida por las dos caras con escenas del reinado de Narmer durante la I Dinastía.
En una de sus caras podemos ver a Narmer con una corona blanca ( del Alto Egipto) que esta empuñando un maza, mientras pisa a los enemigos de debajo, vencidos. Tiene al prisionero Uash (rey Delta) arrodillado, siendo él el vencedor, Rey Horus.

La segunda cara muestra a la diosa Hathor, a Narmer con la corona del Bajo Egipto y la armonía y la unión de las tierras.

El hueco que vemos en la paleta servía para poner los ungüentos.








sábado, 25 de septiembre de 2010

Culto al enterramiento. "La procesión funeraria en la tumba de Hery"


Procesión funeraria


La procesión funeraria suele representar los ritos funerarios tras la muerte del difunto: la preparación del cuerpo, su traslado a la necrópolis y, en algunos casos, su llegada al Más Allá. Los episodios representados en la procesión son generalmente estandarizados y repetitivos. La narración completa de la procesión, combinando datos de diferentes tumbas, consta de 13 episodios que comienzan cuando el cuerpo del difunto es trasladado desde el lugar en el cual ha sido preparado, continuando con el transporte del cortejo fúnebre por el río y finalizando con el enterramiento del cuerpo.

Registro Medio: la purificación del cuerpo y el traslado en barca

Varios fragmentos de relieve hallados en la excavación del exterior de la tumba y otros en el suelo del pasillo contienen parte de la escena que representa a las plañideras. La escena muestra a un grupo de mujeres sentadas en fila llevándose una de sus manos a la cabeza en señal de lamento. El episodio consiste en la despedida del difunto desde el lugar donde ha sido embalsamado. A continuación, se realizaba el traslado del ataúd en barca a través del río o de un canal. El cuerpo, en un ataúd antropomorfo, según la moda de la época, es transportado en la barca que encabeza la procesión, acompañado de sacerdotes y de dos mujeres que representan a Isis y Neftis, aquellas que cuidaron del cuerpo de Osiris y que actúan también como principales plañideras.

                                              

Una vez que las barcas han tomado tierra, el ataúd del difunto es colocado sobre un trineo tirado por bueyes. Ésta será la parte de la procesión funeraria que adquirirá mayor importancia dentro de la iconografía funeraria de las tumbas privadas, sobre todo durante la dinastía XVIII y la época ramésida. En este periodo se observa un amplio desarrollo de la representación del transporte del ataúd y del cortejo fúnebre que le acompaña.

El tekenu da comienzo a la escena del tercer y último registro. Dos hombres arrastran un trineo, sobre el que se representa una figura tapada con una especie de manto que deja ver su rostro. La función del tekenu dentro del ritual funerario hoy es desconocida, y son numerosas las interpretaciones de la misma, algunas vinculadas al sacrificio ritual de animales o de personas. No obstante, no existen testimonios, ni escritos, ni arqueológicos, que lo demuestren. Las últimas hipótesis parecen apuntar a que aquellas partes del cuerpo que no eran depositadas en los vasos canopos durante el embalsamamiento eran guardadas en lo que se llamaba “tekenu”, e incluidas en el equipamiento funerario del difunto junto al resto de las vísceras. Juntos tenían el objetivo de descansar en la necrópolis, quizá cerca de la tumba del difunto, y por ello adquiría un valor importante dentro de la procesión.  


El arrastre del ataúd hacia la tumba es uno de los temas más repetidos durante un amplio periodo de tiempo y, aunque el esquema es muy parecido en todas las épocas, evolucionan determinados aspectos estilísticos. Desgraciadamente, en la tumba de Hery no se ha conservado la parte de la escena que incluía el ataúd, pero sí el séquito que lo acompaña. Un grupo de hombres tiran de la soga que arrastra el ataúd, mientras otros hombres y mujeres levantan los brazos mostrando su tristeza. 


Al frente de la procesión, un par de bueyes ayudan en el arrastre hasta llegar al lugar donde el séquito es recibido por los bailarines muu. Un fragmento del relato de Sinuhé describe el desarrollo de un enterramiento en Egipto en la dinastía XII: “Una procesión ha sido organizada para ti el día de tu entierro. La caja es de oro y la máscara de lapislázuli, el cielo (estará representado) sobre ti cuando estés en una capilla portátil y bueyes llevándote y cantores al frente. La danza muu será realizada a la puerta de tu tumba” (Sinuhé B187-193).


 

                                                                                                               Frieda Ratiu 2º C
  

lunes, 20 de septiembre de 2010

La Pintura Rupestre. Clasificación y análisis.

Primer ejercicio



En esta primera fotografía sobre la escena de caza de la Cova Dels Cavalls ( Museo de la Vallatorta), podemos contemplar la pintura rupestre del Paleolítico Superior de la Prehistoria. Se sitúa en el área Levantina.
Se trata de la representación de la caza de animales, empleando como técnica la pintura sobre roca y como instrumento sus propias manos. Las pinturas podían ser variados materiales como la sangre, la arcilla, la grasa animal y el carbón. Las pinturas no tienen contorno, son planas y monocromáticas, no constan de volumen. Sin embargo muestran movimiento e interacción entre el cazador y la presa, donde el humano cobra protagonismo. Otro detalle es que no se tiene en cuenta la proporción a escalas reales. 




 Aquí vemos el Bisonte de Altamira, que se encuentra en las Cuevas de Altamira (Santander). También se trata de una pintura rupestre de la Prehistoria del Paleolítico Superior y es de Escuela Franco-Cantábrica.
Podemos ver representado un bisonte con la cabeza agachada pintado sobre roca a base de pigmentos naturales, ocres, enumerados anteriormente (sangre, arcilla, óxido de hierro,etc.), aplicados mediante el uso de las manos o instrumentos incluso como palos. A veces el contorno del dibujo se hace grabando la forma sobre la roca o si no retintándolo con carbón. También aprovechan los salientes de las rocas para darle volumen a la pintura. Además, de ser pinturas policromadas, son muy realistas. No se trata de escenas, son tan solo animales.




Otra manifestación del arte mediante la pintura rupestre de la Prehistoria del Paleolítico Superior son las Manos de las Cuevas de Altamira. Pertenecen a la Escuela Franco-Cantábrica.
Esta representación distinta a las anteriores, muestra manos mediante el empleo de la aerografía, jugando con el positivo y el negativo de la pintura. Poniendo sus manos sobre las rocas, soplaban pigmentos diluidos hasta obtener el contorno de la mano con el negativo de los colores policromados,entre los cuales domina el ocre. Estas pinturas carecen de volumen y de movimiento, son más de carácter simbólico. 


                                                                                       Frieda Ratiu 2º C